Algo diferente y atrapante, “el vuelo en formación”
- Luis Alberto Briatore

- 11 abr 2020
- 8 Min. de lectura
PARTE1

Un niño inquieto pedalea en un colorido triciclo, describe un recorrido totalmente irregular a lo largo y ancho de un jardín prolijamente cuidado, colmado de hermosas y coloridas flores que anuncian la llegada de la primavera.
El pequeño al escuchar un sonido muy suave, con variaciones de tonos que baja de las alturas como un llamado de un ángel, detiene abruptamente su marcha. Sus ojitos verdes repentinamente cambian el ángulo en dirección al sol y pocos segundos después encuentra lo que busca en un diáfano cielo azul, matizado con pequeñas nubes de algodón.
Atónito ante tan extraño pero atractivo espectáculo, decide no perdérselo por nada del mundo.
Abandonando la nave que lo trasporta, cae a un costado luego de zambullirse sobre un mullido colchón de césped. Con rapidez acomoda su diminuta espalda pegada al piso y con fortuna, localiza rápidamente lo que acababa de ver hacia unos segundos, pero no entiende de qué se trataba.
La felicidad se lee en su rostro, ya relajado y recostado en el piso frente a un cielo luminoso, disfruta del atractivo espectáculo desde el mejor lugar, la primera fila de un inmenso teatro imaginario.
La armonía en los movimientos es lo que más le llama la atención. Una combinación de perfectas figuras geométricas, las que no paran de moverse, se trata de 4 triángulos que forman 1 rombo de lados iguales. Le impresiona en demasía, que esos extraños objetos voladores parecieran estar disfrutando lo que hacen. Los nota contentos jugando a algo muy ocurrente, enhebrar nubes una y otra vez. Desde una frondosa imaginación de niño siente un deseo poderoso de querer imitarlos. Sin darse cuenta, acaba de adoptar una pasión por esos pájaros de metal que lo acompañará toda la vida. “Bienvenido a un atrapante mundo, el de los que sueñan con ser Pilotos desde niños”


Los aviones de combate continúan incansables dibujando en el firmamento distintas maniobras y figuras con un alto grado de sincronización y estética.
Este pequeño nuevo fanático de los aviones, ante este hermoso show gratuito se pregunta: ¿Como hacen para no chocarse y mantener esas figuras perfectas moviéndose todo el tiempo?
Si bien dominar a uno de estos potros voladores no es para cualquiera, volar en formación reviste cierto grado de dificultad, pero todo es posible de lograr cuando disponemos de la receta secreta que nos entrega la llave a este atrapante mundo de volar como las aves migratorias, en bandada. Solo hace falta cumplir con unos pocos requisitos. En primer lugar, contar con condiciones innatas para acceder a este exigente tipo de vuelo. Luego, disponer de excelentes y sabios maestros en este arte de volar cerca de otro avión imitando sus movimientos, capaces de transmitir una depurada técnica de cómo hacerlo. Importante, practicar mucho hasta estar en condiciones de salir del nido solo, y por último, desarrollar este tipo de vuelo en un ambiente adecuado, donde prima la seguridad y el profesionalismo.
Una vez alcanzado este importante decálogo, estamos en condiciones de asegurar que luego de un tiempo no muy prolongado por cierto, algo que creíamos complicado se hace factible y muy disfrutable por cierto. Se trata de un mundo reservado solo para aquellos afortunados que pilotean estos increíbles y veloces pájaros con capacidad de describir maniobras acrobáticas en un cielo que siempre los recibe gustoso, con los brazos bien abiertos.
En este tipo de destreza aérea es condición la concentración, además de emplear constantemente procedimientos estandarizados y donde no es bien vista la palabra improvisación.
Es fundamental que todos los involucrados vuelen exactamente igual o mejor dicho, de la misma manera, asegurando evitar situaciones de duda, que de existir, están íntimamente ligadas a momentos de peligro y en algunos casos, derivan lamentablemente en graves accidentes.
El vuelo en formación combina una alta exigencia con el disfrute al mismo tiempo, guardando una estrecha relación con la concentración, visión periférica, destreza y la disciplina.

¿Qué utilidad tiene volar así? y ¿A que llamamos vuelo en formación?
Volar agrupados de esta manera en la aviación de combate es una herramienta de gran utilidad, causa por la que se ejercita continuamente, desde que comenzamos a dar los primeros pasos en el aire, luego, ya como Aviadores Militares, el aprendizaje y dominio continua en aviones de combate, donde además de habilidad, es necesaria una importante virtud, que en la jerga criolla se llama “garra”. Para mantenerse bien formado y pegado como una estampilla al Líder, hay que pelearla a muerte y ser extremadamente exigente en mantener la posición totalmente estática, como sea, donde el límite es la estricta seguridad.
Podemos hablar de vuelo en formación cuando vuelan un mínimo de 2 aviones y el máximo no está determinado, eso sí, a mayor cantidad de aeronaves, más limitadas son las maniobras a ejecutar. Normalmente el número ideal que permite movernos por el aire con agilidad, en maniobras más complejas y vistosas, es de 3 aviones, uno a cada lado del Líder o 4, formando un rombo, donde se agrega un avión abajo, levemente detrás del empenaje y a la cola del avión Guía.

Importancia de contar con un buen Líder
Para que una Escuadrilla nos deleite al observarla en vuelo y los pilotos no estén incómodos al formar, es fundamental que las maniobras sean perfectamente coordinadas, lograrlo solo es posible con un Guía o Líder con una mente calculadora dedicada a interpolar trayectorias y parámetros, además, de la una habilidad en el particular manejo de un grupo de varios aviones en un vuelo en formación, donde sabe que es pecado pensar solo en él, por el contrario, la principal preocupación se centra en los Numerales.
Lograrlo no es sencillo, el Líder debe ser muy suave en el uso de los comandos y potencia, aplicar las fuerza “G” necesarias de manera muy gradual y coordinadamente, en otras palabras, disponer de un dominio total de la máquina para la ejecución de diferentes y exigentes maniobras con Numerales formados a su alrededor.
El Líder es quien comanda y digita cada movimiento, normalmente este lugar es ocupado por el piloto con mayor experiencia dentro de la Escuadrilla, quien conduce la formación pensando constantemente en la conveniencia de los aviones que lo imitan. El Nº 2, 3 y 4 confían a morir en el Nº1, creen en él cómo en Dios, imitándolo como si se tratara de una sombra en cada movimiento.
La suavidad y coordinación con que se ejecuta cada maniobra, facilita que todos los aviones se mantengan perfectamente formados en un mismo plano, lográndolo con el menor esfuerzo.




Un buen Guía chequea permanentemente la posición de los Numerales, lo hace solo con un movimiento de ojos hacia ambos lados, observando atentamente por esos clásicos y típicos espejos laterales. Cuando cree necesario hacerlo, varía la potencia y el momento de iniciar la maniobra de acuerdo a la ubicación de esos pichones de cóndores que lo rodean y son su orgullo. El objetivo principal de cada cambio en la potencia o en el movimiento de los comandos, es con la sola intención de facilitarle poder mantener la formación a quienes lo siguen en todo momento.
Cuando al Líder no le agrada como sale la maniobra, la repite las veces que se necesario, buscando evitar la reincidencia de pequeños errores que deslucen un armónico vuelo.
En raras ocasiones y normalmente sucede cuando los Instructores vuelan con alumnos en un avión biplaza, puede ocurrir que aviones formados soliciten alguna corrección en potencia o velocidad de giro en el trascurso de la maniobra, es solo a los efectos de facilitarle al aprendiz, encontrar la técnica correcta, brindándole una mayor comodidad para mantener la posición.
Con el objeto de darle un mayor margen de potencia a los aviones formados, facilitando con ello mantener la posición correcta, el Líder siempre utiliza menos RPM o potencia que la usual en la maniobra que eligió ejecutar, principalmente en las de una mayor exigencia o donde participan más de 4 aviones formados.


Aguerrido es la virtud que caracteriza al Numeral
Si bien el papel del Guía es preponderante, el Numeral cumple un importante papel en este tipo de vuelo y es el que más transpira la camiseta en este equipo de estrellas movedizas. Los que forman deben estar prendidos como abrojos, actitud que exige un alto grado de concentración y mucha coordinación en la lucha por seguir en la posición correcta durante este hermoso y disfrutable ballet aéreo. Este actor con un papel protagónico, por nada del mundo debe sacar la vista del Avión Guía, y en el caso de acontecer una situación insegura, sin dudarlo, abandona la formación en forma controlada y predecible, movimiento conocido por todos, como “espantada”. La manera de ejecutar esta maniobra de emergencia, es totalmente estandarizada. Actuando de manera rápida y decidida, la salida siempre deber llevarse a cabo hacia afuera del eje de la formación y simultáneamente reduciendo potencia, evitando un riesgo de colisión innecesario.
A medida que la velocidad del avión aumenta, la sensibilidad de los comandos de vuelo es mayor y el avión se vuelve más brioso. En estas condiciones la exigencia de suavidad en el pilotaje es mayor y los movimientos de ambas manos sobre los comandos de vuelo y acelerador, deben ser muy controlados, imperceptibles y armonios, como si se tratara de músicos en una gran orquesta ejecutando una hermosa sinfonía.
Apoyar en antebrazo derecho sobre la pierna derecha, brinda una mayor rigidez, moviendo solamente la muñeca y no todo el brazo durante la ejecución de la maniobra. Esta técnica es aplicable solo en aviones con comandos hidráulicos, donde pequeñas deflexiones en el bastón de mando se traducen en importantes movimientos.
El estar muy atento formando no libera al Numeral de efectuar los controles rutinarios de combustible, hidráulico y parámetros de motor, además de los cambios de frecuencia en el equipo de radio, donde indefectiblemente debe bajar la cabeza, y en tiempo record hacerlo.
Este malabarista del aire no debe descuidar por nada del mundo que está pasando en su avión, mientras se mantiene estoicamente inalterable en la formación.

La posición en cada tipo de formación es una sola y para comunicarnos solo señas
Existen distintos tipos de formación, donde mantener la posición de forma estática hace a la belleza en la ejecución de cada maniobra. El piloto que está formando, toma referencias fijas ya establecidas de antemano para cada tipo de avión, en otras palabras, todos usamos los mismos puntos guías para una posición determinada. Esta técnica se logra adoptando como referencia distintas partes del Avión Líder, ej. Mantenerse lateral a determinada tapa de inspección del ala o del fuselaje, una luz de navegación, posicionarse a tantos grados con respecto a la puntera de plano, lateral el empenaje o con respecto a la escarapela, etc. Las referencias cambian con cada tipo de avión. Todos estos detalles son enseñados con el objeto de mantener una posición estándar, la misma en todos los vuelos, sin importar los pilotos que se encuentren volando, asegurando una simetría perfecta entre aviones dentro de la Escuadrilla. Este es un detalle estético y primordial, en un vistoso y sincronizado vuelo en formación o ballet aéreo.
¡A buen entendedor pocas palabras! Un buen Guía o Líder, debe utilizar solo señas que anticipan lo que viene. Estas son hechas por el Nº1 y repetida por cada Numeral, acusando recibo que comprendió perfectamente lo va a hacer el Nº1.
Las señas se ejecutan empleando manos, dedos, cabeza, brazo o un movimiento determinado con el mismo avión. El objeto de esta técnica, es transmitir intensiones a los aviones numerales y que estos se preparen mentalmente antes de cumplirlas, Ej. Como subir o bajar el tren de aterrizaje, reducir o dar potencia, ir a un tipo determinado de formación, hacer un cambio de lado, reunirnos, etc.
La metodología de ejecución cuando utilizo partes del cuerpo consiste en: mostrar la seña de lo que deseo hacer como Líder y luego, bajo y subo decididamente la cabeza mostrándole al Numeral la oportunidad en que se ejecuta. Antes de continuar con la lectura, traten de hacer una práctica sentados en sus cabinas imaginarias, y verán que es sencillo, además, sentirán por un momento que son parte de este interesante vuelo.
Mantener silencio en frecuencia, es una práctica permanente en todo tipo de vuelo, buscando evitar la escucha en las comunicaciones radioeléctricas y que un tercero, que en un caso extremo se le llama enemigo, sepa lo que estamos haciendo, revelando las tácticas, maniobras, actividad, el lugar donde nos encontramos, etc.
Mientras formamos se debe escuchar solo el rugir del motor, el crujir de la estructura al colocar gravedades y el jadeo de nuestra excitada respiración cuando hago fuerza con el abdomen en momentos que aplico “G”, ¡Nada más! Solo con esos 3 ingredientes se alcanza la más pura excitación, logrando el clímax buscado por todos los pilotos. Por tal razón los Numerales siempre deben estar muy atentos a las señas que haga el Guía, definitivamente no es un tipo de vuelo para distraídos.
Resumiendo: ¡No es necesario salir al aire con un contacto radial que lo arruine todo!, aquí, ¡“el silencio es salud”!
¡En 7 cortos días tendré el gusto de verlos nuevamente!
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