CULTO AL AGRADECIMIENTO LUEGO DE UNA EYECCIÓN EXITOSA
- Luis Alberto Briatore

- 4 abr 2020
- 5 Min. de lectura

Hace un tiempo leí una sabía frase que decía: “Siempre hay que encontrar el tiempo para agradecer a las personas que hacen una diferencia en nuestras vidas”. Lo podemos hacer de distintas formas, rezando, dándole la mano, giñando un ojo, haciendo un lindo regalo, un abrazo bien fuerte, y de muchas maneras más, lo importante es tener esa delicadeza, dar las gracias.
Sin que muchos lo sepan, una multitud en silencio trabajan por convencimiento sin recibir una orden que los obligue, son extremadamente responsables y saben que de su trabajo dependen vidas, algo que no es menor. Ellos permanentemente nos están cuidando sin percatarnos de ello.
Generalmente, luego de acontecer lo terrible y poder salir con vida, una fuerte cachetada nos saca del letargo, indicador de estar frente a un fenómeno llamado a la reflexión.

Luego de una obligada meditación, tomamos verdadera dimensión de lo importante que es trabajar en equipo y comprendemos, que nunca estamos solos aunque no veamos a nadie a nuestro alrededor.
Los integrantes de cualquier organización es el capital más importante, el verdadero tesoro, algo que no se puede comprar y tardamos generaciones en formarlo. Nos estamos refiriendo a todo el personal que integra a la gloriosa Fuerza Aérea Argentina. Si bien lo sabemos, acá se cumple la regla de la vida, hasta que no nos pasa algo fuerte, no llegamos a tener conciencia de este concepto en su máxima expresión.
¡Qué lindo es disfrutar de esa potente máquina que no para de entregar potencia y darme satisfacciones! Para que se cumpla esa constante, no estamos viendo la larguísima cola de camaradas que empujan simbólicamente a ese avión para que pueda despegar y cumplir con su misión con éxito.
Debemos reconocer que en el ambiente aeronáutico, algunas tradiciones tienen un destinatario que a muchos le fortalece el ánimo, se llama “agradecimiento”, distinguido detalle que adorna y enaltece nuestra actividad profesional.
No respetar las tradiciones atentaría contra nuestra historia como Institución. Transmitirlas de generación en generación y hacerlas cumplir, fortalece el sentido de pertenencia, energía que nos da fuerza para superar cualquier obstáculo, inclusive aquel que creemos imposible de superar.
Nos estamos refiriendo a detalles pintorescos que no cuestan dinero. Los que aunque nadie mencione, son tenidos en cuenta y hacen más reconfortante el vivir dentro o en cercanías de la compleja y apasionante actividad aérea.
Una gran cantidad de esas costumbres aeronáuticas tienen un origen muy lejano, más precisamente, en los verdaderos comienzos, durante las grandes y duras batallas acontecidas a lo largo de la historia aérea mundial, ámbito en el que normalmente la muerte sobrevolaba muy cerca de sus protagonistas, se trataba de una modalidad que lograba reforzar el mismo espíritu guerrero que nos caracteriza como aves de presa.
Convivir en condiciones psicológicas extremas por un tiempo prolongado, no es para nada fácil, y una manera de mantener la moral alta, se logra cumpliendo con ciertos ritos, en muchos casos agradables y hasta graciosos, otros extremadamente solemnes.
La actividad operativa es realmente un trabajo que solo se puede llevar a cabo con éxito en conjunto. Todos los que hacen posible que un avión vuele, interactúan en un ambiente de mucha responsabilidad, respeto, profesionalismo y también, de sana camaradería.
Tradiciones relacionadas a la eyección
Volviendo al tema eyección. Para que esté caro, sofisticado y salvador asiento funcione a la perfección, existe un grupo de excelentes especialistas, o como nosotros los llamamos en lo cotidiano, Mecánicos. Los encargados de mantener esta máquina de salvar vidas en perfecta condiciones. Agrupados en la Sección Asientos Eyectables y lo relacionados a los cartuchos eyectores, en el Taller de Armamento. Ellos son los que con gran dedicación y cuidado quirúrgico, mantienen en servicio los muchos componentes del sofisticado y delicado asiento eyectable, para que en el caso de ser necesario, utilizarlo y que todo funcione a la perfección, ¡Unos verdaderos genios!

Luego de una eyección exitosa, sigue una sana y legendaria costumbre. El primer día que el piloto sobreviviente vuelve al trabajo normal en la Base, la regla dice: lo primero que debe hacer, es partir desde su casa con la botella de champagne bajo el brazo rumbo a la Sección Asiento Eyectable, y luego a Armamento. Juntar a todo el servicio, pronunciar algunas palabras que seguro serán con mucha emoción, agradecer y brindar con cada uno de estos tremendos profesionales que contribuyeron a salvar una vida. Comenzando por el Inspector y Encargado, llegando hasta el Mecánico más joven. En este reconocimiento íntimo, no hace falta lujos, como lo es una copa de cristal, hasta un cacharro de aluminio sirve, lo importante es realzar el gesto de agradecimiento hacia estos incondicionales.
Una vez finalizado el brindis, viene el relato en primera persona de la historia completa. Es un momento único, donde los especialistas se sacan algunas dudas haciendo interesantes preguntas. Esta es una gran oportunidad, por tratarse de un hecho que los relaciona de lleno, pocas veces sucede y recién acaba de acontecer. Finalmente, un saludo autentico de gratitud, donde el abrazo es más fuerte que nunca, para luego partir hacia el resto de las especialidades sin olvidarnos de ninguna.
No puedo dejar pasar por alto algo relacionado de estos servicios con la historia, detalle que tuvo una verdadera trascendencia institucional.

Durante la Guerra por nuestras Islas Malvinas, los Mirage que fueron derribados, en la gran mayoría volaban en condiciones extremas y difíciles de imaginar. Muchos al momento de haber sido impactados por un misil, se encontraban en un vuelo totalmente descontrolado, a muy baja altura, a velocidades cercanas a los 900 km/h y con escaso tiempo para tomar una difícil decisión, “eyectarse”. En aquella oportunidad, los aviones equipaban los mismos asientos. Cuando nuestros héroes más necesitaron de la ayuda de este vital componente buscando sobrevivir, aún en los límites de operación establecidos por el fabricante, todos los asientos eyectables funcionaron de maravillas, sin acusar falla alguna, ni daños corporales de consideración en los cuerpos de la mayoría de esos valientes pilotos de combate. No debemos quitarle virtudes a Martin Baker, fabricante de este exitoso asiento eyectable, salvador de infinidad de vidas, pero también, mucho tuvo que ver el impecable mantenimiento a cargo de un orgullo institucional, nuestros excelentes Mecánicos, línea de conducta y eyecciones exitosas, que se sucedieron hasta el momento que fue desactivado el Sistema de Armas Mirage.

Un festejo y reconocimiento muy particular
Otra tradición que describí anteriormente, es el festejo del nuevo nacimiento, donde si o si debe ir el helicopterista que hizo posible el rescate junto todos los compañeros de trabajo. En mi caso el festejo tuvo lugar en compañía de la familia aeronáutica en casa, en otros casos es en el Grupo Aéreo, todo depende en el estado que haya quedado el piloto eyectado y las circunstancias de cómo y dónde ocurre este hecho tan peculiar.
Pasado este impresione suceso ocurre algo interesante de mencionar. El fabricante del asiento eyectable, en este caso Martin Baker, por intermedio de un Representante Técnico, envía un diploma el que dice:
“Martin-Baker Tie Club, el que certifica el éxito de la eyección en un avión Mirage usando el asiento Modelo RM4 recibiendo el número de miembro 4746 del Matin-Baker Tie Club”.
Por fortuna en este club tan exclusivo no se paga cuota, ya que en su momento la misma fue abonada mediante una importante cantidad de adrenalina.
Luego de recibir esta grata sorpresa en un especial reconocimiento del fabricante, el mencionado diploma pasa a formar parte en la colección de trofeos que conservamos de nuestro derrotero operativo ¡Pero esto no termina ahí!, dentro del combo de regalos, la entrega es complementada con una corbata de la empresa Martin-Baker y su respectivo Pin con el dibujo del asiento.
Como podrán darse cuenta, esta carrera que abrazamos con tanto amor y honor, no se trata de un trabajo, sino de un “estilo de vida”, dando testimonio de ello en el día a día. Saboreamos y disfrutamos de distintos hechos específicos y únicos que solo tenemos la oportunidad de transitarlos los que formamos parte de esta especialidad, sucediendo lo mismo en otras, las que actuando en conjunto dan sentido a la Institución, las que siguen sus respectivas y saludables tradiciones, como lo es en la Aviación de Caza gritar bien fuerte: “NO HAY QUIEN PUEDA”




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