top of page

DESDE LO MAS ALTO DE AMERICA, HOMENAJEANDO AL “PADRE DE LA PATRIA” Parte 2

  • Foto del escritor: Luis Alberto Briatore
    Luis Alberto Briatore
  • 22 feb 2020
  • 5 Min. de lectura



PARTE 2

Rozando con las alas paisajes cuyanos

Con ambas Secciones en el aire y todos los aviones a la vista, pasamos a una formación abierta, más funcional y cómoda para navegar. Superada la zona poblada y manteniendo un rumbo general Sur, descendemos sobre el llano al pie de la Cordillera donde todo lo que se observa son viñedos, nos referimos a hileras perfectamente alineadas de bondadosos parrales, encerrados en rectángulos de paredes de altos y flexibles álamos, árboles amigos de la vid, protector del violento y caliente Viento Zonda.


Rumbo al Volcán Tupungato


Al virar el rumbo en dirección Oeste, abandonamos un terreno color verde, lugar en el que se desarrolla como en ningún otro sitio del mundo, la cepa emblema de Argentina, dando origen a un inigualable y exquisito vino llamado Malbec e ingresamos a un terreno abruptamente árido y montañoso.

Con 420 nudos / 778 km/h estamos muy atentos a los frecuentes cables, en particular los de alta tensión, con el objeto de evitarlos, cumpliendo con una regla de oro que nos previene: !avión que ve un obstáculo peligroso, lo refiere de inmediato mediante código reloj!

Volando bajo comenzamos a apreciar una transición que marca el ingreso a terreno cordillerano. El suelo comienza a transformarse en un plano inclinado sin vegetación y a pura roca desnuda, apareciendo franjas de distintos colores dibujados en la piedra por un artista llamado naturaleza. Seguimos el curso del Rio Tupungato buscando la naciente, nombre homónimo del volcán donde se ubica nuestro próximo waypoint, un gigante que vemos todo el tiempo a lo lejos y al frente.


Un volcán dormido nos espera

El valle inicialmente es muy abierto, detalle que lo hace confortable de navegar. En el fondo y muy alto, se observa un cono helado que se yergue solitario y visible en todo momento desde nuestro reducido cockpit, es el próximo desafío, se trata del conocido Volcán Tupungato, llamado así por los Huarpes, que significa “Mirador de Estrellas”.

Los respetables 6.570 metros de altura del pico, hacen a este domo volcánico una montaña única y visible desde distintos ángulos, el que se encuentra dormido desde hace un tiempo, con una última erupción sin consecuencias en el año 1986.

Las paredes laterales del valle comienzan a elevarse significativamente, preludio de encontrarnos surcando perpendicularmente la precordillera. Sobre el río observamos los últimos vestigios de vida animal. Vemos de repente un centenar de guanacos, que al escucharnos corren en manada despavoridos, tratan ilusamente querer alcanzar a los Mirage, intentando acompañarlos en esta aventura hacia las montañas más altas del continente.

El curso del Río Tupungato comienza a angostarse, ¡señal que debemos encolumnarnos! Comenzamos a volar bien por el centro del valle buscando visualizar mejor las piedras, principalmente las que se encuentran en nuestros laterales.

A medida que subimos, el jet necesita de mayor potencia si deseamos mantener la velocidad planificada, avanzando el acelerador a demanda secuencialmente hasta llegar al 100%. Próximos a la ladera del Volcán, y ante la demanda de mayor empuje buscando sostener el acenso, colocamos Post Combustión siguiendo el ascendente relieve con una importante actitud de nariz arriba.

Describimos una parábola positiva con un destino inexorable, llegar con suficiente velocidad a la cima. Las 4 flechas voladoras no pueden dejar de apuntarle al cielo, al mejor estilo de una nave espacial.

Nos encontramos próximos al tope de esta enorme masa de roca, pasando través unos respetables 18.000 pies / 5.487 metros ¡Nada mal para un vuelo rasante sobre uno de los volcanes más altos de nuestro continente!

Por fin superamos el típico labio circular, y repentinamente nos encontramos con un lago de agua totalmente verde claro, tonalidad determinada por el alto contenido de azufre. Observamos 3 fumarolas pequeñas que despiden humo blanco verticalmente, ¡indicando que por el momento se encuentra dormido y sin intensiones de molestar a nadie! Superamos la boca del volcán, continuando la trepada hacia la cercana cima en un aire por fortuna calmado, con ausencia de las habituales cortantes.

El espectáculo es realmente de no creer, estamos volando en soledad en los límites de una Argentina que nos mira a todos desde lo alto, que nos dice bienvenidos, poniendo frente a nuestros ojos los colores de la bandera, una banda de nubes blancas con un cielo infinitamente celeste de fondo se encuentra sobre nosotros.

Un Cordón de picos muy elevados

Con rumbo general 020º nos dirigimos por las alturas hacia una importante sucesión de grandes picos nevados. Acusamos la perdida de una pantalla natural de protección que nos ofrecía la montaña, intensos vientos llamados corrientes de chorro afectan significativamente la trayectoria. El equipamiento de navegación indica un viento del Oeste de 225 km/h, masa de aire endemoniada que impacta a 90º de los fuselajes, obligando a desviar la nariz significativamente hacia la izquierda, corrigiendo deriva, buscando mantener la trayectoria planificada.

Observo a los Numerales que comienzan a estelar, convirtiéndonos en pinceles supersónicos que marcaban el limite de Argentina en el cielo cordillerano.

Por delante del tubo pitot diviso una sucesión de picos, se trata de una pared con 8 altas cumbres, más conocida como “Cordón del Plata”: la mayor, Plata con 5.968 metros, Médanos II 3.073 m, Agustín Álvarez 5.150 m, División Norte 4.465 m, Alumbre Blanco 3.586 m, Blanco 5.127 m, Colorado Norte 4.720 m y Vallecillos 5.470 m.

La temperatura exterior es de unos escalofriantes -57ºC, parámetro que nos hace querer más a nuestra calentita cabina. Un entorno de piedras extremadamente altas, sumado a condiciones limites, nos deja con escasas alternativas en caso de presentarse algún inconveniente, status que obliga a mantenerse muy atentos, mientras continuamos la navegación hacia el gigante de América.

El día se presenta esplendido para cumplir un vuelo de estas características, solo observamos sobre el nivel de la ruta nubosidad muy alta e inofensiva, más específicamente Cirrus Stratus, con la apariencia de girones alargados blancos orientación Oeste - Este, en composé con un fondo celeste intenso, construyen un ruta imaginaria en donde los 4 Mirage vuelan protegidos bajo los colores de nuestra hermosa Patria.


Se viene el mas alto


Luego de superar una seguidilla de enormes picos, en solitario y majestuoso, aparece persuadiéndonos con su sola presencia de ante quien nos encontramos, el coloso más alto de América. Invicto en las alturas del continente con 6.962 metros sobre el nivel del mar, es el pico más elevado de la tierra, solo superado por el sistema de los Himalayas en la lejana Asía. Del quechua, Akon kahuak, que significa “Centinela de Piedra”, o del aimara Kon Kawa, traducido como “Monte Nevado”, fue sabiamente bautizado hace siglos por los pueblos que lo descubrieron y venerándolo como cerro sagrado.

El Aconcagua nos da la bienvenida, quiere que lo admiremos. Nos invita a pasar y lo rodeamos a nuestro modo. Lo sobrevolamos en sentido antihorario, escalonados hacia la derecha, le rendimos honores al más grande, lo hacemos con un saludo uno, bien militar. Es imposible no mirarlo a los ojos. En sus duras e indestructibles retinas vemos dos cumbres conectadas por una cresta de casi 1 kilometro, llamada Filo de Guanaco, disfrutamos de los glaciares que tapizan sus paredes, el de Los Polacos, Horcones Superior y Horcones Inferior.

Antes de finalizar esta especial visita, le rendimos tributo en silencio y muy cerca de Dios, a los muchos hombres y mujeres que entregaron su vida desafiando a su majestad de las alturas.





 
 
 

Comentarios


Formulario de suscripción

©2019 por Historias de Laser. Creada con Wix.com

bottom of page