La tradición obligada para agradecer una eyección exitosa.
- Luis Alberto Briatore

- 31 oct 2019
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 2 nov 2019

El ambiente aeronáutico está adornado por muchas tradiciones, detalle pintoresco que hace más interesante el vivir dentro o cerca de la actividad aérea. Una gran cantidad de esas tradiciones provienen de las grandes y duras batallas acontecidas a lo largo de la historia aérea mundial, ámbito en el que normalmente la muerte sobrevolaba muy cerca de sus protagonistas. Convivir en condiciones psicológicas extremas por un tiempo prolongado, no es para nada fácil, y una manera de mantener el espíritu de vuelo y el ánimo muy alto, era cumpliendo con ciertos ritos, en muchos casos agradables/graciosos, y otros no tanto.
Nuestra actividad es realmente un trabajo en equipo, donde todos los que hacen posible que un avión vuele, interactúan en un ambiente de mucha responsabilidad, respeto, profesionalismo y camaradería. Volviendo al tema eyección, para que esté caro, sofisticado y salvador asiento funcione a la perfección, existe un grupo de excelentes mecánicos, agrupados en una especialidad que se llama, como no podría ser de otra manera, Asiento Eyectable, si mal no recuerdo, donde con gran dedicación y cuidado quirúrgico, mantienen en servicio cada componente del Asiento, para que en caso de ser necesario funcione perfectamente. Luego de una eyección exitosa, viene la tradición: el primer día que el piloto sobreviviente vuelve a la Brigada, lo primero que debe hacer, es ir con el champagne bajo el brazo, agradecer y brindar con cada uno de estos tremendos profesionales que contribuyeron a salvar su vida, desde el Inspector hasta el Mecánico más joven del mencionado servicio. Luego con copa en mano, relatar en primera persona todo lo sucedido, y por último despedirse con un sentido abrazo.
Otra tradición que describí anteriormente, es el festejo del nuevo nacimiento, donde si o si debe ir el helicopterista que lo rescato, en mi caso lo festeje junto a la familia aeronáutica en mi hogar, en otros casos es en el Grupo Aéreo, y todo depende en el estado que haya quedado el piloto.
Al tiempo de este gran suceso ocurre otro hecho interesante, la fábrica del asiento eyectable, Martin Baker, te envía un diploma:
Martin-Baker Tie Club, en el que certifica el éxito de la eyección en un avión Mirage usando el asiento Modelo RM4 recibiendo el número de socio 4746 del mencionado Club. También, dentro del combo de regalos, Le hacen entrega al piloto de una corbata de la empresa y su respectivo Pin.
Como podrán darse cuenta, esta carrera que abrazamos con tanto amor y honor, no es un trabajo sino un “Estilo de Vida” y realmente se da testimonio de ello en el día a día.
Con mucha emoción, lo único que se me ocurre gritar bien fuerte, es: “NO HAY QUIEN PUEDA”.





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