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¿Que esperamos de nuestro Instructor?

  • Foto del escritor: Luis Alberto Briatore
    Luis Alberto Briatore
  • 31 oct 2019
  • 9 Min. de lectura

Actualizado: 2 nov 2019



Se trata de un enfoque poco habitual, eso se debe a que proviene desde una dirección de análisis poco frecuente. Es un título que nos llama un poco la atención a primera vista, aunque debemos reconocer que es un pensamiento o razonamiento que todos tuvimos en ese importante momento en donde se producía nuestra incursión en la actividad aérea. Todos sin excepción antes de iniciarnos en esta atrapante pasión, el vuelo, traemos desde hace mucho tiempo una gran ilusión o sueño, ¡aprender a volar! En nuestros comienzos, y antes de iniciar el tan ansiado curso de vuelo, intentando que no quede ningún detalle al azar, tomamos conciencia de un ítem que no habíamos tenido en cuenta con anterioridad, que dista de estar bajo nuestro control y depende mucho de la suerte en la mayoría de los casos. El Instructor con el que comencemos a volar tendrá una influencia directa en nuestro rendimiento y asimilación como alumno piloto, asumimos y reconocemos por experiencia propia, que no son todos iguales a la hora de enseñar. Al comenzar nuestro proceso de aprendizaje es fundamental y determinante para nuestro futuro próximo como noveles pilotos la calidad de cómo somos instruidos, máxime al tratarse de una actividad tan compleja como la aérea. El Instructor es un artesano del aire que le da forma a ese diamante en bruto, es la persona que puede hacer que nuestro potencial innato sea mejorado en distintos grados. El deseo de un alumno en esta etapa decisiva, es tener la posibilidad de volar con un Instructor que enseñe de una manera amigable, didáctica y que también se preocupe por hacer un seguimiento del proceso de aprendizaje en que se encuentra, y si nos excedemos un poco en nuestros ambiciosos deseos, que sea una guía sobre nuestra formación en valores como profesional del aire. Para poder exigir calidad a un Instructor, el alumno debe dar lo máximo de sí mismo y demostrarlo con hechos, el esfuerzo debe ser supremo estudiando y practicando en tierra lo que se debe hacer en vuelo. Un aspecto muy positivo que hace la diferencia en un Instructor cuando nos encontramos en nuestros primeros pasos, es aportar esos conceptos que no se encuentran en los libros, detalles sutiles decantados fruto de la experiencia, ayudas que permiten superar con mayor facilidad las normales y sucesivas dudas, sumado a los escollos que surgen fruto de la inexperiencia, un ejemplo de ello, es la técnica de aterrizaje, todos sabemos lo que está escrito, velocidades, potencia, altitudes a mantener, posición relativa con respecto a la pista, y muchos otros detalles que nos muestra el respectivo manual, pero también existen otras ayudas que no están escritas en ningún lugar, y que normalmente son aportados exclusivamente por el maestro del vuelo, llamadas comúnmente en nuestro lunfardo aeronáutico como “TIPs”. Otra de las habilidades que deseamos que sea poseedor el educador cuando nos encontramos en periodo de aprendizaje, son las correcciones oportunas y precisas, junto a la facilidad en demostrar fundamentos de una manera sencilla y didáctica de comprender. A partir de haber tomado la importante decisión de involucrarnos en el vuelo de por vida, principalmente al inicio, uno alucina con tener un buen Instructor, que esté sobre nuestros pasos, enseñándonos, siguiendo nuestra evolución, pero lamentablemente pocas veces sucede algo tan completo y solo unos pocos son los afortunados de contar con uno ideal y casi perfecto. Para aquellos que no son señalados por la suerte y se ven envueltos en dificultades durante el proceso de asimilación en el aprendizaje, la frase que nos debe hacer reflexionar es la siguiente: “uno es artífice de su propio destino”, analizarla en un contexto dentro de nuestra actividad, nos ayudará seguramente a encontrar una solución a muchos problemas. Ni bien nos damos cuenta que tenemos indicios de sufrir importantes dificultades para lograr un normal aprendizaje, hay que actuar de forma inmediata, buscando no perder tiempo, para ello es conveniente expresarlo respetuosamente, planteando nuestro problema con respecto a la poca asimilación, situación totalmente compresible, principalmente para el Instructor, el que debe empeñarse en buscar un futuro profesional mejor para su discípulo. La solución en estos casos, radica en solicitar un cambio o buscar otro Instructor, probablemente con otra manera de enseñar que se amolde mejor a mi formato mental, este cambio seguramente nos ayudará a obtener mejores resultados. Otra gran ayuda cuando existen dudas, es la consulta a compañeros en similar etapa de aprendizaje, ya que cada individuo por naturaleza emplea diferentes herramientas para lograr un progreso en la resolución de un mismo problema, apreciaciones distintas a las propias y que en muchos casos pueden ser de gran utilidad al emplear un enfoque diferente sobre el mismo inconveniente.



Con respecto a la calidad del Instructor, el alumno es muy perceptivo, desde los primeros temas de vuelo detecta que calidad de instructor tiene a su lado, detectando de que manera le está enseñando y si favorece su asimilación al proceso de aprendizaje. Esto que parece un juego de palabras reviste una gran importancia por la etapa que está atravesando el novel piloto, si bien cada individuo tiene una habilidad innata en distintos grados para volar, enseñar mal, bien o muy bien, se ve reflejado directamente en nuestro rendimiento, afectando positiva o negativamente el aprendizaje, con una influencia directa sobre los resultados. Existe una mayor incidencia cuando nos encontramos en los inicios de nuestra carrera artística como pilotos, momento donde formamos nuestra personalidad profesional, importante motivo que nos lleva a ser muy cautelosos en nuestra formación, en momentos que nos estamos jugando nuestro futuro. Si tenemos la posibilidad de efectuar un cambio, es importante elegir quien quiero que me enseñe, apreciación propia que puedo realizar cuando compruebo en primera persona que alguien me agrada como está enseñando o por referencias de terceros sobre alguien que se destaca por hacerlo muy bien, y en otros ámbitos donde no es posible efectuar estos cambios o elecciones, hay que hacerle notar al instructor de manera respetuosa el deseo de aprender, presentando con claridad cuál es la dificultad a superar, buscando evacuar todas las dudas, tratando de mejorar la calidad del tema que estamos desarrollando. En otras palabras, si bien existe una autoridad que la tiene el señor instructor, el alumno tienen participación en las decisiones si es hábil en comunicarlo, ¿Que quiero decir?, si veo que no me están enseñando lo que necesito y no lo expreso con claridad, lo más probable es que el aprendizaje no se logre de manera adecuada, eso solo lo sabe el alumno y de no expresarlo adecuada y oportunamente, el único perjudicado será solo él. ¡En estas situaciones el tímido pierde y mucho!, siempre hay que buscar por todos los medios aprender de la mejor manera posible. Si deseo ser buen piloto, indefectiblemente debo estudiar y mucho, esto otorga derecho a exigir aunque les parezca mentira. Uno se pregunta; ¿Un alumno puede exigir? Normalmente existe un concepto equivocado; el alumno solo está para que haga lo que le indica el instructor sin emitir opinión, ¡y no es así!, si el alumno cumple con su obligación que es estudiar, como siempre aclaro, de forma respetuosa y buscando la mejor manera de expresarlo, este puede exigir lo que necesita al instructor sin que este llegue a ofenderse, ya que enseñar de la mejor manera posible es su principal responsabilidad.



Yendo al vuelo y como tema a destacar, hay que buscar siempre el máximo aprovechamiento de cada salida, es primordial hacer una reunión previa al vuelo, encuentro entre instructor y alumno donde se mencionan los detalles del vuelo. Está sana modalidad permitirá que se cumpla lo planificado sin olvidar un detalle, es lo que se llama comúnmente briefing. Una vez finalizado el vuelo, es necesario llevar a cabo la reunión posterior al vuelo, donde se resalta lo hecho correctamente y se mencionan las acciones correctivas de lo ejecutado con alguna dificultad, llamado normalmente este encuentro diebriefing, del que el alumno debe tomar nota siempre, buscando recordar y analizar, tanto aciertos como errores, con el firme objetivo de lograr una mejora continua del rendimiento. Ahora que tenemos el panorama más claro, pasaremos a analizar al instructor, y no es mi deseo que se enojen con quien escribe estas líneas, estos conceptos tiene como fuente muchos años de experiencia dedicados a enseñar en nuestro cielo. Ser instructor de vuelo es un título que da prestigio, permite generalmente volar un promedio mayor de horas con respecto a un piloto que no lo es, y en el ámbito civil, un instructor vuela gratis, ya que el alumno es quien paga la hora de vuelo, acelerando el logro de la experiencias necesaria para obtener algún tipo de licencia de vuelo que le otorgue mejores oportunidades laborales. Estas tres interesantes ventajas, hacen muy atractivo ser bendecido como instructor. Estos beneficios en muchas oportunidades hacen que esta función sea cumplida sin una verdadera vocación, siendo el alumno el único perjudicado. Un instructor además de tener experiencia, conocimientos y control del riesgo, debe querer y saber enseñar, y no todos reúnen estos requisitos indispensables en la función que se encuentra cumpliendo, otros tienen las condiciones y no la voluntad para hacerlo correctamente como se merece el alumno, ¡enseñar representa una enorme responsabilidad, más de lo que parece a simple vista! El instructor debe ser muy observador para poder hacer un rápido análisis de cada alumno, y en base a este enfoque, sacar sus propias conclusiones del carácter, personalidad e interés, características distintivas que permitan conocer con quién está tratando y cuál es la mejor manera de enseñarle. La docencia es un arte apasionante, pero para ejercerlo con responsabilidad y obteniendo buenos resultados, el instructor debe enseñar exigiendo en un marco de respeto hacia el alumno, trabajando con una presión positiva, él es responsable de lograr las condiciones adecuadas para el logro de progresos al enseñar, debe expresarse en forma amigable y clara, interpretar las necesidades del alumno, seguir su evolución para corregir aquellos aspectos que son mejorables. Si bien la tarea del instructor conlleva muchas exigencias, lo más reconfortante y que lo llena de satisfacción plena, sucede cuando el alumno aprende y evidencia un espíritu de superación.



El proceso de selección donde incorporamos nuevos Instructores es de vital importancia, ya que si los encargados de enseñar cumplen correctamente con su responsabilidad, estarán asegurando el futuro de la institución o la organización donde cumpla esa función. Volviendo a las características que debe tener un instructor, es muy importante el aliento a ese alumno sin experiencia, aspecto que psicológicamente suma al logro de mejores resultados a un piloto inexperto que se esfuerza por aprender y que está formando su carácter en valores, hay muchas frases adecuadas que lo pueden ayudar y optimizar su rendimiento: · Algunas palabras tienen el poder de reconfortar y hacernos sentir capaces de cualquier cosa, fortaleciendo la confianza: “Creo en vos”, “no dudo que lo vas a conseguir”, “con seguridad que lo vas a lograr”. · Hablar desde el corazón y animarlos a arriesgar, hay que llenarlos de energía. Una actitud positiva y cercana, darle confianza, sobre todo, hacerle ver que tiene la capacidad para creer y crecer buscando forjar su identidad.”.¿Te animas a probar o a hacerlo?”, “¿y si lo intentamos juntos?”,“¿no importa que te equivoques, solo intentalo poniéndole garra!”. · Reforzar aspectos relacionados a la autoestima y otros para forjar el carácter durante la interacción con otros camaradas. Con el inicio del Curso de Aviador se dan los primeros pasos en un mundo distinto y desconocido, donde comienzan a relacionarse con otros pilotos, personal de mantenimiento, tránsito aéreo, meteorología, etc., durante la interacción es conveniente cuando un tercero hace bien su trabajo hacerle sentir lo único y especial que es para la actividad aérea. En definitiva, con humildad mostrar que soy profesional, reconozco y agradezco a los que trabajan correctamente en bien del servicio. · Muchas veces los instructores estamos ofuscados por una acción inapropiada del alumno, ese es el momento preciso donde debemos afrontar el problema desde otro punto de vista, empujando a que haya una corrección, hacerlo de manera distinta y que esa actitud abra su mente a la mejora, ¿no te parece? Creo que esta es una buena frase (en todas sus variantes) para que los alumnos se pongan en el lugar de otra persona y así conducirlos hacia un pensamiento más positivo y empático: “¿Un piloto en determinadas condiciones si hace esto, te parece que es positivo o negativo?”, “¿si repetimos esta maniobra en una hipotética misión operativa, la ejecutarías igual?” · Es muy importe sentir que nuestros esfuerzos son reconocidos y no solo los logros que alcanzamos. Ese aliento debe ser durante el camino al logro de un objetivo y no solo en la recta final. Una simple frase alentadora cuando se hace algo correctamente, fortalece el comportamiento y permite la aparición de actitudes positivas. A modo de ejemplo: ¡Acordate, cuando comenzaste los problemas que tenías!, estudiando, practicando en tierra, haciendo cabina y trabajado muy duro lo has logrado de manera excelente”, “!puedes estar orgulloso, cómo te has esforzado¡”, ¡es un ejemplo de cómo debes trabajar de aquí en más! · El Instructor no es el dueño de la verdad, aprende mucho de los alumnos. Es muy importante dar valor a las opiniones del aprendiz, estos se sienten reconfortados y satisfechos. Advierten que se sienten considerados, que sus pensamientos son importantes y que es respetada la forma de pensar de cada uno de los miembros de la organización que formamos parte. Esto se traduce en unos beneficios inmediatos, principalmente en la convivencia, donde los alumnos se muestran más receptivos y tolerantes, promoviendo un ambiente de dialogo totalmente positivo y profesional. Un ejemplo de ello, son muchas frases que se comparten, las que son muchas veces simples, pero cuando se dicen de forma consciente y en el momento adecuado; consiguen generar actitudes muy positivas y sacan a relucir lo mejor que tenemos las personas, esas cualidades humanas únicas que nos hacen especiales y que le dan un valor agregado a la Institución u organización donde se desarrolle nuestra actividad aérea.

Si bien estamos expresándonos acerca del deseo de un alumno sobre su futuro y desconocido instructor en lo que respecta a mi humilde opinión, en base a lo vivido y experimentado en la Fuerza Aérea Argentina, son conceptos en su mayoría aplicables a todo tipo de organizaciones, profesiones y trabajos que están muy lejos de la actividad aérea. En resumen, si los encargados de conducir, dirigir y enseñar, optimizamos los aspectos involucrados en la relaciones humanas, haciendo un previo análisis de como conseguir mejores resultados, “toda actividad afrontada como un desafío es totalmente perfectible, solo debemos prepararnos y tener la voluntad de querer hacerlo muy bien”.


 
 
 

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