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Un Mirage en problemas antes de rodar

  • Foto del escritor: Luis Alberto Briatore
    Luis Alberto Briatore
  • 31 oct 2019
  • 7 Min. de lectura

Actualizado: 2 nov 2019




Como sucede con cualquier tipo de avión y el Mirage no es una excepción, en algunas oportunidades estas máquinas voladoras casi perfectas presentan algún problemita antes de romper inercia, presentándose como un obstáculo previo al cumplimiento de la misión prevista. Por fortuna, en la Primera Línea existe un nutrido grupo de médicos, o mejor dicho, cirujanos de aviones que solucionan todo tipo de percances, haciendo lo imposible para que salgan a volar todos los aviones sin excepción. Creo que como buenos conocedores de esta actividad, saben que nos estamos refiriendo a esos hombres de bien que son unos genios del mantenimiento, fierreros de corazón, desbordantes de garra, a los que llamamos en nuestra jerga aeronáutica: “Mecánicos”. Para ellos, no hay mayor tristeza que la producida cuando la máquina voladora se queda en tierra por una falla. Esta confesión y detalle sentimental que se acaban de enterar, hace que los muchachos del mameluco azul muchas veces bendecido con combustible o liquido hidráulico, actúen de manera extremadamente eficiente y rápida ante la mínima novedad una vez que estamos arriba del avión, ellos son personas increíbles que hacen lo imposible para que nuestros Deltas salgan si o si. Es un espectáculo magnífico verlos trabajar trepándose al avión, muchas veces empapados de JP1 a causa de una pérdida de combustible que solucionan al toque o mojados de sudor a pleno sol y sobre un avión que hierve sacando decenas de tornillos para abrir una tapa de inspección, con solo verlos da orgullo de pertenecer a nuestra grandiosa Institución, la gloriosa e inmensa Fuerza Aérea Argentina. Su labor es una muestra cabal del bien llamado “trabajo y espíritu de equipo”, donde como nunca el deseo de satisfacer es desparramado a raudales a lo largo y a lo ancho de una plataforma llena de aviones. Este es el apoyo incondicional y permanente que tenemos los pilotos desde antes de poner en marcha, todo un lujo y un privilegio, actitud que nos da seguridad plena previo a una salida en cumplimiento de nuestra misión.

Como lo mencionamos en un comienzo, es normal que periódicamente los aviones tengan alguna falla, y hay algunas que son las más frecuentes y vale la pena saber cómo son solucionadas por nuestros camaradas.

Fuego en la Puesta en Marcha




Al leer este título de esta emergencia tiene toda la apariencia de tratarse de un suceso terrible y peligroso, ¡pero no es así!, y se debe a que esos hombres y mujeres que nos asisten, saben en detalle cómo hacer perfectamente su trabajo transformando el riesgo en una rutina totalmente controlada.

En algunas oportunidades, generalmente en tiempo muy frío, o cuando existe algún problema con las bujías de encendido y ante algunas otras causas, la puesta en marcha es fallida y el combustible (JP1, que es kerosene desparafinado y no nafta súper), el que debía utilizarse para la puesta en marcha, fruto de un ciclo de arranque incompleto queda sin quemar depositado en la parte inferior de la cámara de combustión, como así también, debajo del canal de la postcombustión, detrás de la turbina y en la cola del avión. Frecuentemente, al realizar un segundo intento de puesta en marcha ese combustible depositado se inflama generando fuego y por efecto del chorro de aire generado por el motor cae por la cola del avión al piso de la plataforma en llamas. Cuando sucede esto, que para ajenos parece un incendió de magnitud ¡y no es así!, el mecánico de inmediato y por señas le comunica al piloto que tiene fuego indicándole que debe incrementar la potencia a 7000 RPM/83%, esto sucede en posición de estacionamiento con el avión frenado. Con este incremento de potencia que proporciona un mayor flujo de aire, produce un efecto de barrido sacando el JP1 excedente y en llamas hacia atrás del motor, este importante torrente de aire muy veloz logra una extinción de gran parte del fuego existente, pero siempre algo queda. Los bomberos que están siempre como Granaderos en sus puestos todo el tiempo atentos a este tipo de incidentes, se encargan de apagarlo con sus matafuegos, normalmente este fuego remanente se encuentra en el canal PC, algo de combustible inflamado que cae al piso, y también, un poco de fuego a veces queda en la cola entre las aletas de tobera y el fuselaje. Una vez que el hombre vestido con traje antiflama indica que esta extinguido totalmente el fuego, el mecánico le comunica por señas al piloto que está todo OK, en ese instantáneamente reduce a ralentí dando por terminada la emergencia, continuando con los procedimientos normales y controles de rutina.

Pérdida de combustible

Con el avión en marcha, y una vez terminados los chequeos de rigor, el piloto coloca 7000 RPM/83%, posiciona las manos de inmediato en la parte superior del arco del parabrisas, dándole la certeza al Mecánico con dicho movimiento que no va a tocar nada mientras él este debajo del avión realizando distintos chequeos de rigor. Recién allí, nuestro querido colaborador desaparece por arte de magia de nuestro campo visual, chequea minuciosamente debajo de las alas y fuselaje que no haya pérdida de ningún fluido (Líquido hidráulico, combustible y aceite principalmente), entre muchos otros ítems. Cuando desplegamos hacia una Base lejana o atacamos objetivos terrestres distantes a nuestra Base, generalmente volamos en versiones de combustibles que permitan incrementar considerablemente la autonomía y alcance, para ello se emplean tanques externos eyectables de gran capacidad (2 de 1300 litros supersónicos Mach 1.3 y 2 de 1700 litros subsónicos Mach 0.95). En algunas ocasiones, mientras damos potencias para probar la presurización de los mismos, estos pierden combustibles, generalmente esto sucede por algún inconveniente en las tapas o en las tomas de unión entre el tanque y el ala. En caso de confirmarse una pérdida, el procedimiento indica reducir potencia a ralentí y manos arriba para el piloto, esta acción busca disminuir la presurización de los tanques externos, logrando que estos no acumulen mayor presión y disminuya la pérdida. En este momento entra en acción el Mecánico de Primera Linea, lo primero que hace es abrir la tapa del tanque (con el riesgo de quedar bañado de combustible por efecto de la presión acumulada), procediendo a solucionar el problema cerrándola nuevamente con algún artilugio secreto que ellos solo saben o, si no encuentran solución, cambian la tapa para luego ordenar por señas al piloto dar potencia nuevamente para chequear la solución de la falla. Con seguridad el problema se habrá solucionado, todos contentos, una vez más los “magos del mantenimiento” chocan nudillos como una exaltación del deber cumplido y todos sonrientes por la buena noticia, ¡vamos a tener un avión más en el aire!

Falla de radio

Los aviones monoplazas están equipados con dos VHFs para poder comunicarse, uno verde y otro rojo, el primero dedicado a la frecuencia principal que normalmente es la Torre de Control y el otro es utilizado en frecuencia interna utilizada para comunicarse entre aviones sin que nadie los escuche, cuando se trata de una Sección las comunicaciones se efectúan entre 2 aviones y cuando es una Escuadrilla entre 3/ 4 aviones, este último dato que ilustra las principales opciones en cantidad de aviones para salir en una misión.

Antes de poner en marcha, los pilotos comprueban los equipos de radios efectuando un enlace en frecuencia interna entre aviones, cuando la falla sucede en esta fase, el tiempo que disponen los Especialistas de Radio para repararlas es mayor porque no hay ningún avión en marcha, distinto es lo que sucede cuando ya pusieron en marcha todos, en esta situación deben mover más las manos buscando solucionarla con mayor rapidez, este cambio de velocidad se debe a que los aviones están consumiendo combustible. Al detectar la falla, el piloto avisa al Mecánico con una seña de mano abierta moviéndola sobre la boca (falla de transmisión), en la zona del oído (falla de recepción) o ambas indicando falla de radio total (no transmite ni escucha). El Especialista de Radio que esta atento en las cercanías sabe de qué se trata la falla y como rayos generalmente dos Especialistas de Radio suben al ala del avión de un salto usando como punto de apoyo el tanque pendular, para luego pararse sobre el fuselaje y comenzar a abrir el compartimento de equipos, se trata de una tapa de un poco más de un metro que dispone de un brazo telescópico ubicada arriba y detrás de la cúpula. De ese compartimento sacan el equipo en falla (unidad sellada) y lo cambian por otro en servicio, se trata de una caja larga de metal que contiene al equipo de radio propiamente dicho. Acto seguido, con el nuevo equipo conectado, le indican al piloto que haga un chequeo, y si está todo OK bajan la tapa de compartimento de equipos en tiempo récord, la cierran trabándola como corresponde para luego bajar a tierra como una saeta. Con un trabajo de reparación inmediata hacen posible que el Mirage quede liberado para continuar con la misión prevista.

El secreto de la gloria

Lo más interesante de lo relatado que sucede diariamente en la plataforma durante la resolución de las emergencias más frecuentes en tierra, es la manera como trabajan nuestros abnegados Mecánicos de Primera Línea, Especialistas y el resto del personal que forma parte de una Brigada Aérea, aunque a muchos de ellos no los vemos sabemos que con su labor diaria dan factibilidad y permiten que una operación aérea se desarrolle con éxito. Esta es otra faceta interesante de conocer en la operación todos los Sistemas de Armas que opera la Institución, detalle que pone a la vista nuestro ADN operativo y guerrero, quedando en evidencia la causa y directa relación con el rico historial de la gloriosa Fuerza Aérea Argentina.

Luego de conocer algo más de lo nuestro, creo conveniente resaltar un concepto muy importante a modo de conclusión; que el tesoro más preciado es nuestro personal, el que trabajando en una misma dirección codo a codo, con valores comunes que nos identifican y en equipo, ha demostrado en muchas ocasiones que ¡nada es imposible!.

Luego de ver camaradas trabajando con tanto sacrificio y garra, crea el momento propicio para que todos juntos, con mucho orgullo, gritemos muy fuerte desde lo más profundo del alma:”NO HAY QUIEN PUEDA”.

 
 
 

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