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Volando el F-86 F, artífice de un gran cambio en la Aviación de Caza Argentina

  • Foto del escritor: Luis Alberto Briatore
    Luis Alberto Briatore
  • 2 nov 2019
  • 6 Min. de lectura


La ciudad de Mendoza realmente me sentaba muy bien, junto a otros compañeros nos habíamos insertado socialmente, y si bien el avión es importante, vivir bien también lo es.

Luego de finalizar la Escuela de Caza, donde la incertidumbre reinó hasta último momento con respecto al pase. Llega el mensaje distribuyendo a los ya Pilotos de Caza a distintos destinos, y para mi fortuna, paso a volar un clásico con mucha historia: el “Sabré F-86 F”. Este legenario Sistema de Armas que jugó un papel preponderante en la aviación de combate argentina, incorporando conceptos revolucionarios en lo relacionado a la preparación y ejecución del vuelo, introduciendo procedimientos estandarizados y la libreta de control de procedimientos, una metodología que mejoraría y mucho la manera de volar en la Aviación de Caza. En lo que respecta a sus antecedentes bélicos, pergaminos tenia de sobra, su destacado historial de éxitos en combate Aire-Aire y cualidades para la acrobacia en formación indicaba que sería una gran experiencia volarlo, y así fue!!!

Por primera vez me incorporaba a un Escuadrón Operativo junto a otros siete compañeros de Promoción, todos provenientes del de la Escuela de Caza o llamada dentro de la FAA CB2.

Cumpliendo con la fórmula de rigor al comenzar el vuelo en un nuevo avión, los cursos teóricos, los exigentes exámenes escritos y orales que antecedían al vuelo, la famosa cabina ciega, donde el Instructor con su pañuelo de vuelo color naranja, que era nada más y nada menos que un recorte rectangular de un gajo de paracaídas, tapaba nuestros ojos para que reconociéramos cada parte de nuestra cabina sin el uso de la vista. Acto seguido vendría algo único en mi carrera, “El Sabré” no disponía de avión biplaza, facilidad que principalmente se utiliza para enseñar a los noveles pilotos el arte de despegar y aterrizar, además de las maniobras básicas en vuelo. Como se solucionaba la falta de un avión entrenador?, en primer lugar se enseñaba detalladamente las técnicas y secretos sobre el comportamiento de la aeronave en tierra , para luego, efectuar varias prácticas de aborto de despegue en la pista de El Plumerillo. Las primeras con nuestro Instructor, quien valientemente se sentaba en el borde del riel de cabina, la que permanecía abierta. Nuestro ángel de la guarda supervisaba desde la puesta en marcha, rodaje, aceleración en pista hasta unos 60 nudos para luego abortar despegue , vuelta a plataforma y finalizábamos con el corte de motor. Luego repetíamos en un par de oportunidades, pero esta vez solos. Estábamos ya en condiciones de afrontar el gran desafío, volar solo un avión monoposto sin haberlo volado nunca, un desafío al coraje y a la destreza!!!

El día del “Vuelo Solo” sería inolvidable para los 8 alféreces por todo lo descripto y además, por la gran cantidad de Escuadrones invitados que asistirían junto a sus aviones, realmente un fieston. Normalmente todos los Vuelos Solos tienen un formato de organización que recae directamente en el trabajo y esfuerzo de los futuros pilotos. El Jefe de Escuadrón distribuye las tareas y cada uno en su área de responsabilidad se mata para contribuir a un momento mágico y perfecto con su aporte: Ceremonia, entrega de escudos y pañuelos, asado, regalos, ornamentación, invitaciones etc., todo debe salir impecable. Era fundamental utilizar a full el ingenio y la imaginación para sorprender a todos. Tradicionalmente los cursante a preparan una actuación, tipo sketch, donde con un argumento jocoso se satiriza lo sucedido durante el curso, algo muy divertido e inolvidable, lo que no es más que una de las tantas tradiciones que se conservan a través del tiempo en la Aviación de Caza.

Cuando llega el día del Vuelo Solo es un acontecimiento único, lo que más recuerdo son los Tips y consejos que daban los pilotos mas viejos, llave para poder dominar al nuevo potro hecho avión, el hermoso Sabré F-86F. Luego de pasar por un detallado y largo briefing, a volar se ha dicho!!!. Este vuelo se efectúa junto un “Ladero”, piloto con mucha experiencia que vela por nuestra seguridad, todo el tiempo va formado muy cerca del novato haciendo correcciones justas y necesarias desde el despegue hasta el aterrizaje. En forma simultánea, van llegando los invitados con sus aviones, y nobleza obliga, antes de aterrizar y para el deleite de todo el efectivo de la Brigada que está en tierra, ejecutan furiosos pasajes rasantes indicando que la gran fiesta ya comenzó. En nuestro Vuelo Solo de F-86 F , nos visitaron 12 IA-58 Pucara, 6 A-4B con 1 DC-3 de apoyo logístico, 3 MK62 Canberra, 3 M-IIIEA, 3 M-5 Dagger, 2 C-130, 1 F-27, 1 Sabré Liner, Lear Jet 35, y numerosa cantidad de C-182 y Aerocomanders, aviones y personal representando a todas las Unidades de la FAA, todo una fiesta memorable. Acto seguido, ceremonia con la respectiva entrega de escudos y pañuelos, asado, palabras del Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea, entregas de regalos de las distintas Unidades al Escuadrón F-86 F y regalos de los nuevos Pilotos a las Unidades invitadas y a cada invitado al evento, todos se llevan un recuerdo a su casa. Una vez que las autoridades se retiran, la fiesta continua hasta la noche donde los noveles pilotos cuentan anécdotas relacionadas a su primer encuentro cara a cara con el Sabre F-86 F, donde se mezcla la emoción y alegría del hito alcanzado. Por estos momentos los jóvenes Sabreros, no paran de brindar, cantar y expresar el sentimiento de pertenencia a la Institución y a la Aviación de Caza, es todo un rito que nos hacía mucho más fuertes de espíritu, más valientes, y nos comprometía a dar lo máximo por la Patria, hay que vivirlo para comprenderlo en toda su dimensión, les aseguro que es un sentimiento único, elixir que tuvo mucho que ver en la valentía demostrada por nuestros pilotos durante la guerra. Las tradiciones, que en nuestro caso forjan realmente nuestro espíritu!!!!

Al otro día nos convertiríamos nuevamente en calabaza, la vida siguió y venia lo más duro, dejar todo como estaba antes!!!



Este fue un año de mucho aprendizaje y en el que comenzó a tomar forma la mentalidad y actitud cazadora de estos jóvenes pilotos.

En nuestra carrera no todo es alegría, también tienen lugar hechos lamentables y de mucho dolor, los que marcan una profunda herida en nuestra alma, como es la muerte de un compañero de Promoción en un accidente aéreo. Un hombre sano, joven y con las mismas ilusiones de todos se despedía para siempre de nosotros, todo muy doloroso y triste. Poco tiempo después, leí un libro relacionado a los pilotos de combate, en un párrafo se refería a la muerte, hecho terrible y que esta muy presente en nuestra carrera, decía al respecto: que la primer muerte era diferente y que uno moría con ella, de allí en más la asimilación sería distinta, porque???: Convivir con este mal trago que nos da la vida debe afectar lo menos posible nuestra actividad porque tenemos que salir a volar nuevamente, y realmente fue así para mí. En los 7 años destinado en la IV Brigada Aérea murieron por diferentes accidentes muchos pilotos, lo que daba la pauta de una cruda y triste realidad, era habitual que la muerte rodará entre nosotros, y esta no nos debía alterar en el logro de nuestra próxima misión, y así fue, las siguientes muertes las sentí muchísimo cada una de ellas, pero las procesé en forma distinta, nunca sentí temor a seguir volando por influencia de este fantasma.

El F-86 F era un avión fabuloso, de fácil Pilotaje, rápido, ágil, tanto para hacer maniobras acrobáticas, como para aprender los secretos del combate aéreo. Con sus 6 ametralladoras 12.70 mm extremadamente precisas, presionar la cola del disparador tanto en el Tiro Aire Tierra sobre blancos distribuidos en el Campo de Tiro, como el Tiro Aire Aire a una manga remolcada por un avión sobre el mar, era sentir el poder de fuego en primera persona. Con la llegada de otros 4 Cursantes, se presentó una gran oportunidad profesionalmente hablando, lograr ser promovido a Jefe de Sección, es que simboliza???: Estar en condiciones de asumir la responsabilidad de guiar a otro avión, hecho que nos daría una gran posibilidad de ejercitar la toma de decisiones en vuelo desde muy jóvenes.



Con el Sabre pudimos volar todos los patrones de vuelo en forma continuada y completa, acumulando una rica experiencia, la que sería de gran importancia en el próximo paso dentro de mi carrera profesional, volar el espejismo, El Mirage, avión que siempre soñé volar!!!.

Cambiar de avión, convivir en un nuevo Escuadrón, acumular experiencia y distintas vivencias, con el plus de estar desarrollando nuestra vocación en la gloriosa Fuerza Aérea Argentina, realmente me hacía sentir como un elegido. Les confirmo que por aquellos tiempos mi corazón cazador estaba a full con el “NO HAY QUIEN PUEDA”.

 
 
 

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